Tristeza
- Pemeco

- 12 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 13 dic 2025
La vida es eso que te pasa mientras haces otros planes
John Lennon
Después de muchos vaivenes emocionales, Jorge se presentó en la famosa residencia de descanso mental: “REMANSO INTERIOR”.
Mientras esperaba en la recepción, su mirada se clavó en la frase de un cartel estratégicamente ubicado, que decía:
" La vida es eso que te pasa mientras haces otros planes"
(John Lennon)
Después de leerlo, Jorge bajó la vista murmurando:
- Esto no es para mí. Yo ya no tengo planes.
La recepcionista colgó el teléfono y se dirigió a Jorge:
- Perdón señor por la espera. ¿Puedo ayudarlo??.
Jorge dibujando una sonrisa dijo:
- Hola. Tengo pedida una cita.
Después de identificarse, la recepcionista lo acompañó hasta el último salón donde lo aguardaba una señora que al verlo dijo:
- Adelante señor. Después de haber cancelado usted varias consultas que solicitó. Finalmente nos conocemos!!!.
Jorge, clavó la vista en esa mujer parada junto a un viejo escritorio con una bata oscura que cubría todo su cuerpo. Ella tenía un arrugado pañuelo gris envuelto en su cabeza, y unas gafas de gruesos vidrios, que parecía: “culo de botella”.
Jorge, en la penumbra de esa sala de grandes ventanales tapados por pesadas cortinas, trató de disimular la sensación que recorrió su cuerpo en esa atmósfera siniestra, y con voz temblorosa respondió: ir a verla.
- Le pido disculpas señora. No me fue fácil ven Si bien siempre supe de su existencia, cobijé la esperanza de nunca conocerla.
Para darse una pausa, Jorge tomó una bocanada de aire y agregó:
- Estoy en un duro momento y me recomendaron venir a esta Residencia: “Remanso Interior”, que dirige y entablar con usted una buena relación.
- Espero que no se ofenda y sepa entender el “por qué” jamás quise acercarme a usted: Señora Tristeza.
En esa penumbra, no era fácil distinguir los gestos de la señora Tristeza, mientras se sentaba detrás de su escritorio.Sin embargo, Jorge imaginó en ella una sonrisa socarrona de tono burlón.
Ello no perturbó a Jorge, quien siguió diciendo:
- El por qué elegí estar siempre lejos de usted, es que de chico conocí a la señora “Alegría”. Ella supo alegrar mi vida.
- A ella la recuerdo: Jovial, dulce, con cabello rubio y ondulado, cuerpo escultural y grandes ojos verdes que cuando sonreía, brillaban.
- Desde ese entonces muchas veces jugamos juntos.
- Pasaron los años y siendo yo ya mayor, Alegría se convirtió en la gran motivadora de mis proyectos, que estando juntos se convertían en realidades.
- Llegamos a ser muy íntimos.
- Ya, en mis primeros años de juventud, muchas noches, acurrucados, compartimos la cama.
Me gustaba despertar y sentir a Alegría en mí.
- ¡Sí! Disfruté mucho nuestra amorosa relación.
- Fuimos siempre, UNO MISMO.
- Tanto que a pesar de sostener que soy una persona independiente, fui dependiente de Alegría.
- Ella me concedía placer y la preferí a cualquier otra dependencia.
Los ojos de Jorge, se empezaron a humedecer. Los cerró, hizo una pausa y agregó:
- No se que pasó, ni el por qué; pero cuándo más la necesité Alegría desapareció.
Se entrecortó la voz de Jorge y temblorosamente siguió diciendo:
- Señora Tristeza, usted sabe que:
· la muerte de un ser querido,
· la separación de un ser amado y
· la mudanza a un país lejano,
son rupturas de lazos que pueden destruir al hombre más fuerte.
- Eso lo viví yo inesperadamente y todo a la vez. Fue una gran bofetada que me dio la vida.
- En ese momento sentí que Alegría -quien siempre me acompañó- ya no estaba en mí.
- Ya van para dos los años en que busco a mi amada Alegría en cada uno de mis días y no la encuentro.
- Clamo por ella cada noche. Mis súplicas retumban en mi dormitorio, hasta que se secan mis ojos y el sueño transformado en pesadilla me atrapa.
La señora Tristeza se mantenía impávida sentada tras el sillón en absoluto silencio. Silencio que incomodaba a Jorge, quien siguió hablando:
- Estoy teniendo sesiones de terapia donde me explicaron que hay un tratamiento ancestral que debo traspasar, que se llama: DUELO.
- Señora Tristeza: Por eso estoy hoy aquí.
- Sé que durante todo el tiempo que transcurra ese duelo, deberé transitarlo con usted.
- Por eso, vengo a entregarme a sus brazos.
La voz de Jorge se apagó, su garganta parecía estrangulada. Una lluvia de lágrimas asomaron de sus ojos.
La señora Tristeza, absorta en el relato de Jorge, sin decir palabra se puso de pie, caminó hacia el ventanal y tirando de un grueso cordel deslizó la pesada cortina.
Los reflejos del sol comenzaron a inundar el salón. Los ojos de Jorge se posaron en la señora Tristeza.
En un momento, las miradas se cruzaron. Con movimientos suaves Tristeza comenzó a quitarse el pañuelo gris de su cabeza, que lo dejó sobre el escritorio, junto a las gafas de vidrio “culo de botella”.
Tristeza, disimuladamente abrió su bata oscura dejando al descubierto un cuerpo escultural.
Jorge, sintió paralizada su respiración cuando vio frente a él una mujer: Jovial, dulce, con cabello rubio y ondulado. De repente dibujó ella una sonrisa y sus grandes ojos verdes comenzaron a brillar.




No existe una sin la otra ¿no?
Bellísima historia.
¡Seguí escribiendo ✍️!!!